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RUTA POR MADRID

 

TIPO DE SENDERO: Calles de asfalto y aceras de terrazo.
TIPO DE RUTA: Improvisada, sin marcas. Circular. A pié.
LONGITUD: 11 Km.
TIEMPO: Desde las 2h30 hasta que queramos.

En la plaza de España, una de las más grandes del país, podemos observar la fuente dedicada a Cervantes, con las esculturas de Don Quijote y Sancho Panza. Además en ella están los primeros rascacielos que tuvo la capital, “Torre Madrid” con 142 metros y el “Edificio España” con 117 m, sin duda referentes en el Skyline madrileño del siglo pasado. Desde aquí y saliéndonos de la ruta marcada, una recomendación es visitar el Templo de Debod. Templo egipcio donado por ese país por la ayuda prestada por España para salvar de la inundación que produciría la presa de Asuan  a los Templos Nubios, siendo el más importante el de Abu Simbel. El acercarnos hasta aquí lo podemos hacer al principio o al final del recorrido, cruzando la calle Bailén hacia el suroeste.

Desde la plaza de España subimos por la Gran Vía, principal calle madrileña que recientemente ha cumplido 100 años, y cuando llegamos a Callao, en vez de continuar o bajar directamente a Sol, tomamos la calle Postigo de S. Martín, llegando a la plaza de las Descalzas donde está el Monasterio de las Descalzas Reales, del s XVI. Continuamos por la calle de la Flora, más angosta, que nos llevará, después de bajar unas escaleras, hasta la palaza de Isabel II o de ópera, pues es donde esta el Teatro Real, edificio del s. XIX.


En este punto podemos o subir directamente por la calle Arenal hasta Sol, o lo que hicimos nosotros, callejear un poco, subir por la calle de la Escalinata hasta la calle mayor y bajar por Bordadores y Pasadizo de S. Gines, para salir por detrás de la iglesia de S. Gines en la calle Arenal, y desde aquí sí que ir directos hasta La Puerta del Sol. Lo que ahora es “El Centro”, en su día era uno de los sitios por donde se accedía a la villa de Madrid. Pasamos por la antigua casa de Correos, Km. 0, vemos la estatua ecuestre de Carlos III y nos acercamos al nuevo emplazamiento del Oso y el Madroño (símbolos de Madrid), que nos indica el inicio de una de las calles más largas de la ciudad, la calle Alcalá (de la que tanto se ha hablado y cantado). Empezamos los primeros números de susodicha calle, que abandonamos en cuanto podemos a la derecha, por la calle Sevilla. Justo en la bifurcación, se puede vislumbrar como desemboca la Gran Vía, e incluso un poco más adelante, la plaza de Cibeles, a la que llegaremos por otro recorrido.

En la plaza de Canalejas, donde nos fijaremos en los edificios que la forman y en una gran balconada, giramos hacia la izquierda para a través de la carrera de S. Jerónimo acercarnos, primero al palacio de congresos,  plaza de Neptuno (muy querida por los atléticos) y poder terminar unos en el Ritz y otros en el museo del Prado.
Subimos por el bulevar del Paseo del Prado hacia las Cibeles (no solo para que no se enfaden los madridistas), sino por ver el museo Thyssen, el edificio del Banco de España, el actual Ayuntamiento de Madrid, incluso la Puerta de Alcalá.

Escapándonos de la marca del mapa, podemos visitar el parque del Retiro, ya que la Puerta de Alcalá es uno de los vértices de entrada del mencionado “pulmón” de Madrid.
Bajando por la misma calle, pero por la otra acera, nos encontramos con el edificio de la Bolsa del s. XIX (tan pendientes de ella últimamente) y del monumento a los Caídos en el alzamiento de mayo 1808,  y que desde 1985 está dedicado también a todos los caídos por España. Al pié del obelisco existe una llama eterna. Continuamos por el mismo lado volviendo al Ritz y al museo del Prado.


Que decir tiene de la inexcusable visita al museo, la más famosa pinacoteca de nuestro país, en cuya espalda se encuentra la iglesia de San Jerónimo el Real y en su frontal, la estatua de Velázquez del escultor Aniceto Marinas, tan conocido en el pueblo, más por el nombre de la plaza que por su obra. Casado con Valentina Ambrosio García una vecina de nuestra localidad (familia de Valentín Timón, el que estaba de alcalde cuando se inauguró la piscina), de ahí su unión con Villanueva. Realizó grandes obras escultóricas entre otras la de Eloy Gonzalo (que veremos más adelante), la conmemorativa a la primera constitución de las cortes de Cádiz, en Cádiz, o la de los “Hermanitos de leche”. Estas son las más conocidas, pero hay una imagen en honor a S. Antonio que regaló a Villanueva de la Vera y que duerme en la iglesia de nuestra localidad.


Justo después del museo del Prado, está situado el Jardín Botánico, creado en el s. XVIII alberga plantas de Europa, América, y el pacífico. Si continuásemos calle abajo llegaríamos a la plaza del emperador Carlos V o también conocida como Atocha, por el nombre que recibe la estación central de trenes en la ciudad. En esta plaza nos podemos encontrar el edificio neoclásico del “Ministerio de Agricultura” (aunque en cada legislatura cambie el nombre), la basílica de Nuestra Señora de Atocha, el museo Reina Sofía.


Pero nosotros no llegamos a esta plaza y decidimos subir por la calle Huertas hacía la plaza Santa Ana y abordar el “barrio de las Letras” denominado así por la intensa actividad literaria entre los siglos XVI y XVII. Cambiamos los grandes edificios y paseos por calles más estrechas, empinadas y casas de menor altura. Allí nos podemos encontrar desde la casa museo de Lope de Vega hasta el convento de las trinitarias descalzas, desde el Ateneo de Madrid al Teatro Español. Esto como arquitectura, pues también es un lugar destacado dentro del ocio nocturno madrileño.


Desde el barrio de las letras nos dirigimos hacía otro conocido barrio (también por el ocio nocturno) “La Latina” nosotros hemos callejeado saliendo primero a la calle Atocha, donde podemos encontrarnos el café-bar La Vera, luego atravesamos a la calle Magdalena en cuyo número 21 está el Hostal La Vera y siguiendo está calle llegamos a la plaza de Tirso de Molina en la que en la actualidad se encuentra el mercado de las flores, dando un toque muy vistoso y de mucho color.
Salimos por la calle Duque de alba en cuya primera intersección, a la izquierda, está la plaza de Cascorro, lugar en el que está la escultura en homenaje a Eloy Gonzalo, mencionada obra de Aniceto Marinas. También este es el inicio del famoso rastro de Madrid, gran mercadillo de la capital que se celebra todos lo domingos del año.

Entramos de esta manera en el barrio de La Latina dirigiéndonos hacia la plaza de la Cebada, saltándonos al paso el Teatro de la Latina, el mercado, y  llegando a la plaza de la puerta de Moros, lugar en el que está la iglesia de S. Andrés del s. XVII, de estilo barroco, y desde donde también se puede observar, calle abajo, la Real Basílica de S. Francisco el Grande del siglo XVIII de estilo neoclásico y que forma parte de un convento franciscano del siglo XIII fundado sobre una ermita anterior dedicada a santa María.
Pero nosotros, rodearemos la iglesia de S. Andrés por su izquierda, llegando a una pequeña plaza en cuesta y topándonos de frente con el bar Tío Timón. Local que regentan nuestros convecinos JuanJo Timón y Marisa, y que es un sitio de parada obligatoria, por que qué mejor lugar para refrescarse por dentro que en la lejanía sentirnos como en casa. Espacio de encuentro con paisanos de manera espontánea y de inicio de actividades nocturnas.


Tras descansar e hidratarnos, y si no se nos ha hecho muy tarde,  proseguimos con la parte final del trayecto que planteamos hoy. Para eso volvemos sobre nuestros pies hacia la puerta de Moros y la calle de la Cebada, eligiendo la calle de la Cava Baja para continuar o con nuestra propuesta, o con la que nos propones los innumerables tascas, tabernas y demás bares que nos saldrán al paso. Esta calle desemboca en la calle Segovia, por la que si descendemos llegaríamos al río Manzanares con el nuevo parque “Madrid río” a la altura del paseo de la Virgen del Puerto con la ermita de su mismo nombre. Pero no bajaremos, por que atravesando la plaza de Puerta Cerrada (Cruz del piedra de 1738) e iniciando la calle de Cuchilleros entraremos a la plaza Mayor por la puerta del Arco de Cuchilleros subiendo unas escaleras de piedra.


Qué decir de esta plaza cuyos orígenes se remontan al s. XV y que fue Felipe II el que encargó su remodelación a Juan Herrera, finalizando las obras allá por el 1619. Plaza con soportales de 129 metros de largo por 94, con 9 puertas de acceso y con una estatua en el centro en conmemoración de Felipe II.


Salimos hacia la calle Mayor esquina con el mercado de S. Miguel, local gourmet adaptado no sólo a la compra de productos si no también al consumo, muy bonito pero nada barato. El caminar nos conducirá por la calle Mayor (hacia la izquierda) a la plaza de la Villa, sede del ayuntamiento de Madrid hasta hace pocos años y un poco más adelante, nos enfrentaremos con la Basílica-Catedral de Nuestra Señora de la Almudena. Terminada el siglo pasado fue consagrada por el papa Juan Pablo II en el año 1993.
Junto a ella está el Palacio Real, también llamado Palacio de Oriente, curioso nombre pues se encuentra más bien situado al poniente de la ciudad. Para resolver el enigma decir que el sobrenombre es cogido de la gran plaza a la que da la entrada principal (plaza de Oriente, por estar al este del palacio) y que en la parte opuesta de la explanada lo delimita el Teatro Real que ya hemos visitado.


Esta construcción levantada sobre un antiguo alcázar en el año 1738, tiene unas 3418 habitaciones, y una extensión de 135.000 metros cuadrados. Las otras 2 caras del palacio lindan con grandes jardines, al Norte los de Sabatini, y al sur con el Campo del Moro. En el se albergan grandes patrimonios histórico-artísticos, no solo grandes obras de pintura, escultura y tapicerías, también nos encontramos con la colección de Stradivarius Palatino, un conjunto de 3 violines, una viola y un violonchelo fabricados por el famoso Antonio Stradivarius que datan del año 1700.


A unos 500m de la plaza de Oriente hacia el Norte, está el inicio y final del trayecto, de nuevo, la plaza de España a la que accederemos por la calle Bailén. Pero aún nos podemos parar a observar una edificación más, si el cansancio nos lo permite, pues en ese tramo, en la acera de la derecha, esta ubicado el Senado, Cámara alta de las Cortés Generales.

            Llegados a este punto damos por finalizado nuestro caminar, aunque la visita a Madrid habrá que completarla, en otro momento, eso sí, pues aún quedan muchos recovecos por descubrir.